En un casting pueden participar decenas de personas. A veces incluso cientos. Muchos perfiles pueden cumplir perfectamente con la edad, el look o las características que pide el cliente, pero solo unos pocos terminan quedándose en la memoria de quienes realizan la selección.
Y no, destacar no significa necesariamente ser la persona más guapa, más alta, más extrovertida o con más experiencia.
Muchas veces tiene mucho más que ver con la presencia, la naturalidad y la capacidad de transmitir algo delante de cámara.

No intentes adivinar qué quieren ver
Uno de los errores más habituales en un casting es intentar convertirse en el personaje que creemos que están buscando. Si el briefing habla de alguien divertidx, exageramos la sonrisa. Si buscan seguridad, intentamos parecer extremadamente serios. Si piden naturalidad, pensamos demasiado cada movimiento para intentar parecer… naturales. Y, normalmente, ocurre justo lo contrario.
Los equipos de casting ya saben qué características necesitan para el proyecto. Tu trabajo no consiste en intentar leerles la mente, sino en enseñarles cómo eres tú dentro de esas indicaciones.
La personalidad también atraviesa la cámara
Dos personas pueden hacer exactamente la misma acción y transmitir cosas completamente diferentes. La forma de mirar, moverse, escuchar o reaccionar hace que cada casting sea distinto. Por eso, especialmente en publicidad, cada vez encontramos más proyectos en los que no se busca una interpretación perfecta, sino personas capaces de transmitir credibilidad y espontaneidad.
Ese pequeño gesto que quizá tú ni siquiera notas puede ser precisamente lo que haga que alguien se acuerde de tu casting.
Escuchar bien también forma parte del trabajo
Destacar tampoco significa hacer más de lo que te han pedido. De hecho, seguir correctamente las indicaciones puede marcar una enorme diferencia. Si solicitan un plano concreto, una presentación determinada o una acción sencilla, respetar esas instrucciones demuestra que eres una persona capaz de trabajar siguiendo las necesidades de una producción. Antes de pensar “¿cómo puedo hacerlo diferente?”, piensa:
“¿He entendido exactamente qué me están pidiendo?”
La seguridad no significa hacerlo perfecto
Equivocarte en una palabra, repetir una toma o tener que empezar otra vez no convierte automáticamente un casting en malo. Lo importante es cómo reaccionas. En un rodaje también existen cambios, repeticiones, esperas e indicaciones nuevas. Saber adaptarte sin bloquearte forma parte del trabajo. A veces una toma ligeramente imperfecta pero auténtica funciona muchísimo mejor que otra técnicamente perfecta en la que no conseguimos conocer a la persona que tenemos delante.
Tu imagen tiene que seguir siendo tú
También hay algo mucho más sencillo: ser reconocible. Si tus fotografías muestran una imagen determinada y apareces en el casting con un aspecto completamente diferente, puede resultar difícil valorar tu perfil. Mantener actualizadas tus fotografías, polas y datos ayuda a que la agencia y el cliente sepan realmente a quién están convocando. No se trata de no cambiar nunca de look. Se trata de que tu material represente cómo eres actualmente.

Entonces, ¿cómo consigo que recuerden mi casting?
No existe una fórmula. Y, probablemente, esa sea una de las partes más interesantes de esta profesión. Puedes controlar tu preparación, llegar con las indicaciones aprendidas, cuidar tu presentación y hacer el casting lo mejor posible. Después intervienen muchos factores que ya no dependen de ti. La próxima vez que tengas un casting, en lugar de preguntarte:
“¿Qué hago para que me elijan?”
prueba a cambiar la pregunta:
“¿Estoy dejando que vean realmente cómo soy?”
Puede parecer una diferencia pequeña, pero delante de cámara se nota.

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